
¿Cómo entender que realmente la vida DEBE llegar a su fin en algún momento?
¿Cómo aceptar que Dios hace las cosas a su modo, y con un propósito?
¿En qué momento nos perdimos la lección?
¿Cómo evitar querer cuestionar las desiciones de Dios?
¿De donde sacar las fuerzas?
Alvaro, por 20 años llenaste a tu familia y amigos de alegrías y momentos que perdurarán en sus corazones y los harán sonreír.
Llegó el momento de que te crecieran alas y terminaras tu corto paso por esta tierra. Hoy eres un ángel, un ángel que alegrará aún más con sus risas y su magnífica vibra a ese lugar al que llamamos cielo, ese lugar donde habita el padre de todos, donde sé que estás feliz, donde se que ya no sufrirás más, desde donde cuidarás a las personas que tanto amaste y te amaron. Donde hoy sonríes.
Descansa en Paz.
Una estrella más, brilla en el cielo.
Dedico este post a todos los que en algún momento han perdido a un familiar. El hermano de mi mejor amigo ha partido a temprana edad. Es difícil y puede parecer incluso injusto para unos padres perder un hijo, para dos jóvenes perder a su hermano. El amparo, la paz, la tranquilidad en este momento, como en todos, solo se puede encontrar en manos de Dios. El, quien nos da, es el único con derecho de quitarnos temporalmente, hasta que siguiendo su camino, nos volvamos a encontrar.