Un espacio donde mezclo la realidad de mi vida con la fantasía dentro de mis pensamientos...mi mundo
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jueves, 2 de octubre de 2008

Se escapa el alma...

Tu vida está bien, tu trabajo estable, prometedor. Tus amigos, como siempre, algunos almas gemelas, otros no tanto, pero están ahí cuando los necesitas, y los quieres.
Sientes que el universo camina al unísono contigo, te abraza y te consiente. Le sonríes a la vida y sabes que el vacío que existe no es más que un lugar en espera de alguien que no ha llegado, ya no lo ves amargo, mas bien es un asiento reservado para alguien a quien esperarás con los brazos abiertos. Te sientes feliz, los problemas no son tan grandes, las soluciones ya no están ocultas.
Y de repente te encuentras de frente con esos ojos. De un momento a otro todo gira. Esos ojos, los mismos de siempre. Te golpea un fuerte deseo de abrazarlo, de besarlo y de decirle que lo amas. Sabes que ese solo instante impulsivo echaría por la borda el esfuerzo de olvidarlo. Sabes que valdría la pena. Pero no lo haces. 
Mientras que de tus labios salen palabras torpes que pretenden decir que ya no lo amas, él te mira a los ojos y lee que no es cierto. Pero ya no importa, esa es una batalla vieja. Es la misma batalla perdida muchas veces. Fue una guerra anunciada, y aun así el soldado murió.
Al final del día, cuando ya el universo siguió su camino sin esperarte y te encuentras otra vez sola, cierras los ojos y lo ves a él, quien en algún momento fuese pintor de sonrisas, alfarero de alegrías. Te sentirías hipócrita si solamente dieras las gracias por haberlo amado, cuando en verdad sabes que hubieras dado la vida por tenerlo a tu lado. Pero acéptalo, el no te ama.
Intentas descansar, mañana será otro día y tienes que seguir tu camino, y tienes que hacerlo con una sonrisa. Quién sabe que te tendrá guardado Dios.
Al rato intentas dormir preguntándote cuando se te quitará la maldita manía de escribir en segunda persona.

miércoles, 30 de julio de 2008

Lo Sabías


La lluvia comenzó de repente, estabas sentado en un sillón, indiferente.
La brisa, fuerte, enojada, tratando de llamar tu atención, entró a tu casa y con un rocío helado te abofeteó en la cara
Los árboles ya no murmuraban, ahora gritaban un quejido desesperado.
Te levantaste y cerraste la ventana. Volviste a tu lugar intentando pensar en otra cosa.
De repente escuchaste el fuerte estruendo de una puerta que cerró, habrás olvidado algún ventanal.
Tu piel se erizó.
Sabías lo que estaba pasando.
Sabías que esa tormenta era yo, furiosa. Solías decirlo, siempre fui muy intensa, demasiado pasional para tu gusto
Sabías que la lluvia eran mis lágrimas, sabías que los truenos y el inquisidor canto del viento era mi rabia
Sabías que yo hice estrellar esa puerta, eso también lo entendiste
Lo que nunca te imaginaste es que me llevaría la llave y me desharía de ella, por si decidías regresar

jueves, 10 de julio de 2008

No sabes


A veces hay puertas que has decidido cerrar, quién sabe si esperando que alguien en especial las abra, quién sabe si ese alguien lo haría
No sabes si algún día vendrá una persona y las derribará, ignoras si te tocará a ti abrirlas e invitarla a pasar
Odias no saber, odias no pensar en nadie cuando escuchas una canción, dices tú que quieres volver a amar, dicen los demás que no te has dado la oportunidad. Tanto así que por momentos te asustas de pensar que hayas perdido la llave de tu corazón en alguna de esas sacudidas que dá la vida.
Hoy escuchaste esa canción que dice “no hay más miedo que el que se siente cuando ya no sientes na”…respiraste profundo y te pusiste a pensar en otra cosa.

jueves, 22 de mayo de 2008

Pobres muñecos


En esos momentos en los que me detengo a mirar a mi alrededor, me pongo a pensar: ¿Nos damos cuenta, los seres humanos de que a veces actuamos como marionetas, guiadas por quien sabe qué perverso que se deleita al vernos movernos al unísono con sus manos?
Es estúpido, y odio pensar que yo misma vivo de esa forma a veces, y odio mas aún saber que no soy la única que se da cuenta de que hay un par de manos trazando nuestros caminos. ¿Por qué nadie hace nada?
Caminamos por el mundo haciendo lo que “tenemos” que hacer, no lo que queremos hacer, nos aferramos a amores ya marchitos, porque no sabemos cerrar etapas, porque pensamos que debemos seguir amando algo que ya no existe.
No nos damos la oportunidad de ver lo que tenemos en frente, porque insistimos en atarnos a cosas que creemos todavía tener, porque preferimos culpar a quien nos mueve si cometemos algún error. Y así, nos perdemos de tantas cosas que nos da la vida.

La niña que la embarazan a los 17 y tiene que casarse, porque “¿qué dirá la gente?”
La esposa durmiendo con ese que llega todos los dias después de haber tenido sexo con alguien de la edad de su hija. Pero no se puede divorciar, porque entonces los amigos se preguntarán qué pasó.
El hombre que quiere llorar, pero… un momento! Nadie le ha dicho que tiene derecho a expresar sus emociones. Recuerda a su papa cuando en su infancia, lloraba cuando lo castigaban, y por cada lágrima le tocaba un golpe más. Los hombres no lloran.
Temor a volver a amar, temor a emprender un nuevo trabajo, temor a gritar lo que pensamos, todo por temor a fallar.
¿Cuándo vamos a cortar las cuerdas?

¿Hasta qué momento vamos a ser manipulados por las endemoniadas manos de la sociedad y de aquel que invento las reglas?
¿Dónde quedo el amor?, ¿Los sueños?, ¿La inocencia?, ¿Dónde quedaron la verdad y la libertad de hacer justo lo que nuestro corazón nos pide?…digo, todavía tenemos corazón, ¿cierto?

martes, 6 de mayo de 2008

y me traes las letras...


Hay un nudo sentado en mi garganta sin permiso
Hay una lágrima que aplasto antes que caiga
Hay un perfume que todavía siento en mis manos
Hay unos rastros en mi cuerpo que no son míos

A mi lado, una servilleta con una mancha de vino tinto;
con unas letras que escaparon de mis dedos hace unos días,
también sin permiso. La leo:

El miedo de tener lo que todavía no tengo y perderlo luego,
solo me deja sacar a medias lo que no te quiero decir. Que
estúpido es temer que te vayas, si todavía no estas aquí.


Hoy, cuando llegue a casa, al cerrar la puerta, vi hacia el frente.
Las musas esperaban por mí.

Hoy encuentro algo bueno entre las cosas que me duelen

Hoy hay una nueva razón para escribir.

jueves, 17 de abril de 2008

Teoría de un fracaso


He pasado varios días queriendo escribir sobre esto, estaba esperando el momento adecuado, cuando viera las cosas de un modo más ligero. Ese momento de total claridad no ha llegado y entiendo que debo ya sacar lo que llevo dentro.
No acostumbro a publicar escritos donde explico detalladamente las situaciones que me sacuden, pero en este caso pienso que quizás mi experiencia puede servirle positivamente a alguien.
Uno de los peores momentos que un ser humano puede vivir es cuando su seguridad con respecto a algo se rompe. He fracasado. Hace unos días, sustenté mi proyecto de tesis en la universidad, tesis que no me aceptaron porque de acuerdo a los jurados, no había manejado el tema de la forma correcta. Llegué a casa y me pasé todo el día llorando. Se me hacía tan difícil entender que luego de llevar una vida profesional hasta ahora exitosa, e incluso una carrera universitaria donde siempre que quería hacia trabajos sobresalientes, me fuera a suceder esto a mí. ¿Dónde estaba el tan mencionado “nivel de coeficiente sobre lo normal” que me habían encontrado en un estudio cuando estaba en el colegio? ¿Dónde estaban los 100 que sacaba en los exámenes con solo estudiar durante media hora? Probablemente en el mismo lugar donde se encontraba mi autoestima en ese momento. Me sentí estúpida.
Siempre he sostenido la idea de sacarle lo positivo a cualquier situación, y esto es hasta ahora lo que he encontrado:
Mi primer error fue pasarme todo el día preguntándome ¿Por qué yo? En lugar de preguntarme ¿En que fallé? ¿Qué tengo que hacer mejor la próxima vez? “Si, Leslie, entérate! Existe la posibilidad de que falles, bájate de la nube donde te encontrabas”. Me decía una voz desde algún lugar dentro de mi.
Ya sucedió, solo queda seguir caminando hacia adelante. Sacar provecho a la lección de humildad que me dejó, entender que los seres humanos tenemos que fracasar en algún momento, porque si no, ¿Cómo sabremos si podemos o no afrontar situaciones de ese tipo?
Aprendí a levantarme, a ver mas allá de los errores. A que cuando fallamos tenemos dos opciones, revolcarnos en los porqués y en la vergüenza que muchas veces sentimos con nosotros mismos y con los que nos rodean, o entender que una vida sin tropiezos es una vida con pocas lecciones, por ende, con menos opciones de hacernos cada día mas fuertes.
Finalmente, la palabra Fracaso ha tomado otro matiz, de hecho, creo que prefiero llamarla Enseñanza.

sábado, 5 de abril de 2008

Historia de una diva...



Cuenta la historia que cuando era joven, era bella. Todos querían ser sus amigos, y todos lo eran, ella les decía que los quería, aunque no fuera cierto. Tenía una larga cabellera negra y los ojos verde aceituna, sus facciones eran delicadas y decían que su sonrisa en algún momento iluminó los lugares en donde se hacia presente. Un cuerpo exuberante, el que comenzó a enseñar más cuando se dio cuenta de que le resultaba muy divertido que los hombres perdieran la cordura con ella. Nunca le importó eso de “Pueblo chico, Infierno grande”.
Mientras pasaban los años, su escote era mas pronunciado y su falda mas corta, sus amigos se habían convertido en sus ex–amores, los novios de algunas amigas por igual, ya casi no le quedaban de esas, tampoco. Todavía sentía todas las miradas sobre ella cuando entraba a algún lugar. Aunque ahora las razones eran diferentes.
El alcohol, el cigarrillo y las drogas eran sus propios alardes, lo que le daba, según ella, esa imagen de femme fatale que desde un principio fue la que atrajo la fila de hombres frente a su casa.
En un grito entre ahogado y quebrado, respondía un “Que me importa?” a la sociedad cuando esta la acribillaba con sus juicios. De vez en cuando y cada vez mas frecuente, su rostro lo aruñaban unas lágrimas negras.
Extra Extra! “La diva ha muerto, poco a poco se intoxicó con su propia belleza y con lo que pensó que conseguía con esta”. En su lugar, dejó una mujer con la sonrisa retorcida, y los ojos verde opaco.
Al final, en ese sitio donde fue a parar, sus compañeros, vestidos de blanco igual que ella, se reían cuando torpemente ella intentaba pintar sus labios de rojo, como antes, pero sus manos temblorosas no la dejaban.
Durante el día, se le veía con la mirada perdida en uno de los jardines, hablando con algún enamorado imaginario, pasando sus manos por su cabellera, ahora llena de alimañas.
Por las noches, a veces se escuchaban carcajadas que salían desde su habitación con paredes acolchadas, a veces intensos llantos.
Ayer, la diva se suicidó. Ahorcada con una bufanda de lunares que había pedido de regalo de cumpleaños. Desnuda, solo llevando un brazalete de diamantes, regalo de algún magnate de aquella época, que le habían permitido conservar. Dicen los pocos que fueron al velorio, que estaba mas bella que nunca.

domingo, 30 de marzo de 2008

Hoy quiero...


Hoy no quiero escribir de amor, ni de desamor…
Hoy me importan un comino las falsedades que me rodean, o lo que vaya a pasar con ellas. Que se pudran.
Hoy voy a hacer que el espejo me muestre la sonrisa mas grande que jamás haya visto.
Hoy quisiera pasarme todo el día descalza. Hoy no me quiero peinar. 
Hoy quiero escribir una canción en la pared de mi habitación.
Hoy le voy a sacar la lengua a mis fracasos cuando los vea pasar.
Hoy voy a reírme a carcajadas hasta quedar sin voz.
Hoy voy a ser libre. Hoy voy a ser yo.
Mañana hablamos de lo otro…

domingo, 16 de marzo de 2008

Deshora













Un corazón mutilado por las dagas de la indiferencia
Las agujas mareadas de un reloj que ya no tiene paciencia
El ve una estrella fugaz y le pide que la traiga a su lado
Ella sueña en las noches que su tristeza vieja, por fin ha acabado.

Ocho cartas sin entregar, con sentimientos ahogados
Un alma castrada, escondida tras un par de ojos apagados
A él no le importa esperar a que ella diga: es el momento
Ella no entiende que su herida, sólo cierra desde adentro

Unas manos que acarician una espalda que no siente nada
Una lágrima oscura que baja despacio hasta la almohada
El sabe que las palabras no explican todo lo que siente su alma
Ella dice no entender porque razones el la ama

Soledad y rastros de dolor ajeno dentro de una maleta sin organizar
Uñas rojas marcan un teléfono, que ya nadie va a contestar
El entre triste y decepcionado, pensó que su amor no había calado
Ella volteó, ahora segura; Pero él ya se había marchado.

jueves, 13 de marzo de 2008

Escribe conmigo...













Ven, escribe conmigo un nuevo capítulo en el libro de mi vida
Ignora las hojas arrancadas, las maltratadas, o las que tienen rastros de lágrimas
Ayúdame a conservar intactas las que ríen y las que solo sonríen
Pinta tus pies de rojo y camina sobre las que están en blanco
Pero las palabras tatuadas en mi espalda, esas déjalas desaparecer
Así, solas, como si fuera con magia, tu magia.

viernes, 7 de marzo de 2008

Más fantasía que musas...



Se me ocurre hablar de las musas. Me detengo, ¿Qué son las musas en realidad?
Creo que el origen de la inspiración de cualquier artista, si, me quedare con ese concepto generalizado.
Ahora, lo que mas curiosidad me provoca, es saber ¿Cómo miran los artistas, dentro de sus cabezas a sus musas? ¿Tienen todas un rostro? ¿Tienen olor?

Las mías, y espero que no piensen que estoy loca, sí son algunos rostros, o quizás el recuerdo de alguien que estuvo o está en mi vida…pero la mayoría, las veo como mariposas transparentes de colores que llegan volando, de hecho, cada vez que me siento a escribir, me las imagino volando a mi alrededor, posándose en mi hombro y susurrándome cosas al oído. ¿Serán los fantasmas de las mariposas que ya han muerto y que 
tienen la labor divina de traer inspiración a los seres humanos? ¿O será que ya estoy hablando tonterías y me debo callar? No, porque de hecho no estoy hablando. Estoy escribiendo.

A veces quisiera tomarlas con la mano, entrarlas en un frasco de cristal y guardarlas para tomarlas una a una cuando esté con ganas de escribir pero tenga poca inspiración. No, creo que morirían o escaparían.

Finalmente me queda preguntar, ¿Cómo ven los demás artistas las musas? ¿Las ven, verdad?

martes, 4 de marzo de 2008

De qué le sirve?


¿De qué le sirve a esa mujer, saber que tiene el mundo a sus pies?

Belleza no le falta, se mira al espejo antes de salir y sonríe, se siente complacida. Ama el arte, le apasiona la literatura. Igual disfruta de un museo como de una tarde con sus amigas. De su intelecto no tiene ella ninguna queja, tampoco los demás, al contrario, esa ha sido en muchos casos, su principal arma. Su profesión? Sencillo, altamente prometedora y hasta la fecha con suficientes éxitos como para saber que puede llegar hasta donde ella quiera y con suficientes puertas abiertas como para acelerar más el proceso.
Los amores? Nunca se le ha hecho difícil encantar a cuanto hombre desee a su lado. Todo cuanto deseó desde niña, al ver telenovelas a escondidas de su madre, hoy le sobra. Justo como ella siempre los había querido, ahí estaban! “Es que donde pongo el ojo pongo la bala” decía con sus amigas en un intento de satirizar el hecho de que pueden elegir el que quieran, y ahí estará.
Ahora, yo me pregunto…
¿De qué le sirve a esa mujer saber que tiene el mundo a sus pies cuando lo único que quiere a su lado es justo lo que no puede tener?
¿De qué le sirve que le digan “eres demasiado linda y buena para llorar por ese hombre”, cuando cualquier cualidad que los demás ven en ella, resulta inútil?
¿De qué le sirve llegar a su casa con los bolsillos llenos de halagos hechos por innumerables personas que insisten en elevar su ego, cuando al cerrar la puerta, llora?
¿De qué le sirven todas las llamadas, cuando solo espera la de él?
¿De qué le sirve que él le desee lo mejor, si para ella lo mejor está a su lado?

Hay vacíos que gritan un solo nombre, hay ecos que no pueden ser silenciados con el espacio que ocupan las superficialidades de la vida. Hay asientos reservados, intransferibles. Hay personas, que simplemente no lo entienden.

martes, 26 de febrero de 2008

Encuentro contigo.


Ya te conocía de antes, nos habían presentado varias veces. Todo el mundo hablaba de ti, solo que algunos no tan bien como otros. Mi madre sí te mencionaba a cada instante, y en realidad fue desde un principio la mas interesada en que me pasara ese fin de semana en las montañas contigo “Te conviene, hazme caso y ve”. Aunque sé que lo sabes, te lo diré: En principio no quería ir, no es que no me interesara estar contigo, si desde que te conocí solo me ofrecías y me dabas maravillas, pero se me ocurría que podía verte en cualquier momento, no tenia que “apartarme del mundo” para irme contigo de fin de semana. “Necesitas tiempo a solas con él. Aprovecha cada segundo” fueron las palabras que uso mi mama para despedirse, mientras yo, con mi maleta, partía hacia aquel lugar donde ya me esperabas.
De camino me la pase mirando por la ventana, esperando que hubiera buena señal para poder llamar a mis amigos si me aburría. 
Desde que llegué me dieron la bienvenida un grupo de personas, sonrientes, felices de que yo ya estuviera aquí, eran quienes te servían. Rápidamente tomaron mis maletas y me dirigieron hacia un salón. “Ven, él te espera”. Recuerdo mi sensación en ese momento, estaba nerviosa, tenia ganas de llorar, pero ya sentía tu presencia, me dabas tanta paz!
Lo que sucedió en ese fin de semana queda solo entre tú y yo.
Pero fueron completamente inolvidables esos días contigo, Dios. Me tuviste entre tus brazos todo el tiempo, allí llore como nunca en mi vida, allí me sentí feliz como hacía años no lo sentía. Tu te dedicaste a sacar de mi todas las cosas que me herían o que dañaban a otros. Limpiaste mi alma, así como hiciste por medio de tu hijo hace dos milenios con las almas de toda la humanidad. Me enseñaste todo tu poder, al hacerme perdonar las peores traiciones de mi vida. Me enseñaste toda tu bondad, al asegurarme que tu también me perdonabas. Sentí tu mano en mi espalda, lo juro! Y aunque siga explicando, nunca encontraré suficientes palabras para explicar lo que viví en pleno contacto contigo.
Ha pasado un año desde entonces, me he alejado un poco de ti algunas veces, y es entonces cuando recuerdo que si no te tengo en mi vida me vuelvo un completo desastre y grito tu nombre llamándote desesperada. Mi sorpresa es que tu no gritas cuando me respondes, porque estas justo a mi lado, y dices “Aquí estoy”. Gracias, gracias por un fin de semana maravilloso, gracias por recordarme que tu perdonas TODOS los errores de quienes te reconocen, gracias por demostrarme que tu das alegría por mas profunda que sea la tristeza. Gracias porque cuando estoy a tu lado, haces de mi vida una fiesta.

Manos hermosas


Tus manos cansadas han sido besadas por el tiempo, ese que dicen que no perdona, ese al que en algún momento quisiste vencer.
Quisiera poder leer cada una de esas grietas, donde se guardan historias, amores, alegrías, lágrimas, decepciones.
Tus manos resignadas ya no tienen la misma fuerza, pero conservan aun mas ternura.
Quizás dejen caer la taza de mamá, pero regalan la mas suave de las caricias.
Quisiera que tus manos conocedoras y llenas de vivencias me llevaran siempre por el camino de mis días…Y cuánto desearía que mis propias manos, puedan verse como las tuyas algún día.

martes, 19 de febrero de 2008

Dulce Escape












Nuestros cuerpos se reconocían, se recordaban,
Nuestras miradas al cruzarse, primero se desviaban nerviosas
Luego, al acomodarse una con la presencia de la otra, se encontraban cada pocos minutos, en complicidad.
Solo tú y yo pensábamos que los demás no lo notaban
Pero callaban, de algún modo nos entendían
El sol no había vuelto a ver nuestros besos
La luna sí fue testigo una noche de nuestra indiscreción
Las paredes, eran nuestras compañeras y aliadas
Y así, lo que en ojos extraños pudo haber sido una bajeza
A nosotros nos elevaba a un lugar donde solo existíamos los dos
Donde podíamos hablarnos y amarnos en paz
Allí, hacia donde siempre pudimos escapar

domingo, 17 de febrero de 2008

Porque sí

















Siento que te quiero
No porque piense que me quieres
Ni porque intentes que te quiera
Siento que te quiero porque sí

Porque lo sentimientos mas reales
Vienen sin que los llamen,
Nacen sin ser forzados
Y a veces, sin saber qué los germina

Te quiero porque eres tú
Porque no alardeas tus virtudes
Porque no escondes tus defectos
Porque así, sin darte cuenta,
Me enseñas mucho de lo que esta dentro de mi

Me gusta verme en tus ojos
Y descansar en tu mirada callada
Me gusta reír cuando estoy contigo
Y pensar que en ese instante no quiero mas nada
Me gustó incluso en algún momento,
Cuando no mirabas, saber que lloré por ti

sábado, 16 de febrero de 2008


Por días, sus emociones se convertían en torbellinos que la golpeaban fuerte contra la pared mas cercana, dejándola aturdida. Ponía las manos en su cara, respiraba profundo, se recogía el pelo hacia atrás, pero su respiración no cambiaba, era como si le faltara el aliento.
Entonces comenzaba su mente a arrojarle escenas e imágenes al azar. Ojos que la miraban, labios que la acusaban emitiendo juicios sobre sentimientos que sólo ella conocía, personas ocultando verdades, otros dando la espalda sin preocupación alguna. Gente vacía y aburrida. “Estupidos” – pensaba. Fruncía el ceño, intentaba nuevamente respirar profundo.
Tanta gente a su alrededor, y al mismo tiempo, como si no hubiera nadie. Tantas palabras que finalmente no decían nada. Tantos excesos. Tanta escasez. Tantas personas hablando al mismo tiempo!
Hoy, ella llegó cansada a casa, cansada de lo mismo. Agotada por un día mas hueco que otra cosa. “Hay días mucho mejores” –pensó. Se sentó a escribir. Prefirió hacerlo en tercera persona, porque a veces es mas fácil hablar del otro que de sí mismo.

viernes, 8 de febrero de 2008

Una mujer inteligente


Una mujer inteligente no deja de vivir, porque no quiere dejar de aprender.
Hace siempre lo que desea, así no tendrá que culpar a nadie más que a ella misma si fracasa.
Nunca dirá “todos los hombres son iguales” porque sabe perfectamente que no es así.
Sabe que su carrera es lo que no permitirá que dependa nunca de nadie, por eso le da tanta importancia.
Conoce el valor de una buena conversación.
Puede conversar sobre política, arte o historia, pero sabe también cuando hacerse la tonta.
Entiende que formar una familia no es broma, y cuando la tiene lucha por ella con uñas y dientes.
Una mujer inteligente sabe que solo un hombre inteligente la podrá acompañar por el resto de su vida y que ese hombre primero deberá demostrar que será el mejor padre para sus hijos.

Amor a tu manera...


Se ha escrito tanto sobre amor, se le ha atribuido tantas definiciones, tantos estatutos y teorias que pretenden explicar lo inexplicable, haciendo que el mismo pierda su verdadera escencia, la de ser un sentimiento “personalizado” si asi se podria llamar. Y digo personalizado porque es el unico que independientemente de la forma en que cada quien lo sienta o manifieste, siempre resulta válido, mientras no se convierta en otra cosa.

Partiendo desde el punto de que veo el amor como una obra de arte que cada quien elabora de acuerdo a sus vivencias o al momento de su vida en el que se encuentra ( y sí, sin darme cuenta creo que lo estoy definiendo ), una obra de arte que en la mayoria de los casos es completamente vulnerable a cambios de forma, color, tamaño y textura, cambios que son influidos por diferentes elementos, insisto, cada quien tendra los suyos, creo que mientras mas se saborea este sentimiento, mas absurdo resulta intentar explicarlo. Y si no es este el caso, y aparece una persona que haga del amor un concepto establecido e irrevocable, entonces pienso, que si ya no existe la magia de hacer de lo universal algo propio y unico, yo personalmente dejaría de creer en él.

martes, 5 de febrero de 2008

A tí


Ahora entiendo porqué me dijiste una vez “No puedo ser tu amigo, si lo que quiero es estar contigo”
Recuerdo que lloré, estábamos en el balcón, me volteé, te di la espalda para que la brisa secara mis ojos brillosos, pero no pude retenerlas, y dos lágrimas bajaron con prisa. Entré corriendo a la sala con la torpe excusa de un “vengo ahora”. Fui a la cocina, allí me sequé las lagrimas, respiré profundo varias veces y salí.
Estabas todavía sentado en ese banco, me miraste, en mis pensamientos todavía puedo ver tus ojos en ese momento. Te miré y te dije “No quiero que dejemos de hablar, quiero que seamos amigos, pero nada mas que eso”
Tu NO fue rotundo, siempre fuiste así, callado pero seguro de qué era justo lo que buscabas. Me querías, lo sé, y no podrías verme de otra forma. Mi egoísmo no me dejaba entender lo que sentías tu. Yo simplemente te quería tener cerca siempre, solo que en ese momento, no tan cerca como me querías tener tu.
Hoy, creo que me odias. Hoy me miras y volteas la cara, quizás me lo merezco, lo sé. Pero hoy te puedo decir algo, después de tantos meses, te entiendo. Entiendo que a veces es mejor irse, alejarse. Tristemente, entiendo lo inservible que puede resultar una amistad, por mas sincera que sea, cuando te la ofrece alguien por quien sientes algo más que eso.
Hoy, por unos minutos, hubiera querido tenerte en frente y pedirte perdón por haber sido tan dura, por tantas cosas más… y decirte que ya sé exactamente lo que sentiste. Que tu tristeza está paga.